Antecedentes

       A lo largo de los 25 últimos años hemos asistido y participado activamente en un proceso de continua revisión y mejora de los servicios educativos de nuestra organización, que ha llevado a la ONCE a las más altas cotas en la prestación de la atención educativa a las personas con discapacidad visual:

  • De una atención educativa, dispensada exclusivamente en centros de educación especial para ciegos, hemos pasado a una atención que puede prestarse, además, en la modalidad de apoyo a la integración escolar, en todos los centros ordinarios de nuestro país.
  • Desde una atención directa centrada en los ciclos de Educación Obligatoria y Bachillerato, gracias a la creación de los equipos de apoyo, se ha extendido a otros ciclos y edades (atención temprana, educación infantil, educación obligatoria, bachillerato, capacitación profesional, universidad).
  • De unos servicios de producción bibliográfica que sólo podían ofrecer la impresión en braille de un texto único para todos los estudiantes del país, hoy se pone al alcance de cualquier alumno la trascripción de los mismos textos que sus compañeros de aula, cualquiera que sea su contenido, autor o idioma.
  • De una atención educativa, soportada únicamente en la tarea de profesores, cuidadores y algún psicólogo, se ha consolidado un trabajo multiprofesional de esas mismas categorías profesionales a las que se han sumado trabajadores sociales, técnicos en rehabilitación, instructores tiflotécnicos y de braille, etc.
  • De una preparación de los profesionales, que tenía como referencia la formación recibida en sus escuelas o universidades y la experiencia profesional acumulada, hoy se nutre, además, de programas de actualización continua y altamente especializada.

 

       Veinticinco años, durante los que los argumentos fundamentales para tal transformación han sido el capital humano acumulado y la utilización racional de unos recursos materiales que la ONCE no ha dudado en disponer.