LA MERIENDA DE ATENCIÓN TEMPRANA. “MERENDAMOS Y A LA PLAYA NOS VAMOS”.
La tarde del pasado 9 de junio volvimos a celebrar uno de los encuentros más especiales del curso: ¡nuestra merienda de Atención Temprana! Bajo el lema “Merendamos y a la playa nos vamos”, tanto niños y familias como profesionales pudimos disfrutar de una tarde llena de diversión, convivencia y buenos momentos.
A las cinco de la tarde, las familias fueron llegando al CRE; el comedor fue nuestro primer punto de encuentro, donde las conversaciones entre familias de nueva incorporación y las más “veteranas” surgieron de forma espontánea entre cafés, zumos, sándwiches y donuts. Estos encuentros crearon el ambiente cercano y acogedor que caracteriza siempre esta actividad. Debido a las altas temperaturas, alargamos un poco la estancia en el comedor y preparamos una manualidad que llamamos “Los Pescaítos”, para los niños que iban terminando su merienda: decoraron un pez que más tarde daría sentido a las canciones que cantaríamos.
Tras la recepción inicial, Eva, directora del CRE, y Pilar, coordinadora del Equipo, quisieron dedicar unas palabras de agradecimiento, y las familias tuvieron la oportunidad de presentarse antes de dar comienzo a la programación preparada para la ocasión. Por otro lado, nuestra maestra especialista en música, Marian, nos animó con su guitarra al son de “Pompitas de jabón”.
A continuación, nos dirigimos al patio siguiendo un divertido recorrido decorado con gotas de agua, lo que nos llevaría a un espacio lleno de rincones de juego inspirados en el mundo de la playa y el verano, pensados para disfrutar en familia.
El primer rincón que preparamos fue “Mar en calma”; un espacio pensado para la exploración sensorial situado junto a la pizarra mural. El rincón contaba con colchonetas que invitaban a sentarse o tumbarse cómodamente, mientras que la decoración, inspirada en el verano, llenaba el ambiente de color con molinillos de colores, elementos playeros, animales marinos y originales pelotas de playa rellenas de arroz. Además, los niños pudieron disfrutar de diferentes propuestas multisensoriales, entre ellas un móvil elaborado por el equipo con elementos de diferentes texturas y sensaciones.

Por otro lado, encontramos el “Rincón de las Burbujas”, ubicado junto a la rampa de entrada al vestíbulo de la residencia. Decidimos poner varias tronas encima de un césped artificial que evitaba caídas. Los pequeños pudieron disfrutar de una “lluvia de pompas” con las que pudieron jugar, correr y explotarlas para sentir el frescor del agua en la cara.

Más adelante nos encontramos con el rincón “Jugamos en el mar”, donde lo psicomotor, el juego simbólico y el movimiento cobran protagonismo, formado por dos casitas, una barca de madera y un pequeño parque sobre tatamis. Al lado, se encontraron con varias piscinas donde podían “pescar” pececitos con redes, o patitos con anzuelos.
Siguiendo un camino de cortinas brillantes y peces que colgaban del techo, llamado “El rincón de las olas del mar” que nos permitían experimentar múltiples sensaciones en nuestra cara y cuerpo al pasar por debajo, simulando las “cosquillas” que producen las olas del mar, nos encontramos con la novedad de este año… ¡El BARCO.N.C.E! Un photocall que permitía a los niños y sus familias adentrarse en el fondo marino a bordo de un barco que elaboramos en el equipo con materiales reciclados. Pusimos a disposición de las familias todo tipo de complementos para que los niños pudieran conocer todavía mejor el contexto, y les invitamos a realizarse unas maravillosas fotos que les sirvan de recuerdo para toda la vida.

Y, por último, el rincón más esperado por todos los niños… ¡La ducha del elefante! Se disponía al final del patio, exactamente en la zona de la rampa. Los niños pudieron refrescarse al final de la actividad con el chorrito de agua que expulsaba el elefante con su trompa, junto con el rincón “Al agua patos”, que se encontraba muy cerquita y que pudimos preparar gracias a unos tatamis que evitaban resbalones y unas piscinas infantiles en las que pudieron chapotear y jugar todos dentro.
Pero eso no es todo, este año no nos podíamos olvidar del gran Dragón Marino, que, si ya el año pasado fue todo un éxito, este año no ha sido menos. Pasar corriendo por debajo de sus chorritos es algo que a los niños les encanta.

Esta actividad terminó entre risas y juegos que dieron lugar a un recuerdo inolvidable para todos. La dimos por finalizada con la ilusión de haber vivido un nuevo encuentro entre familias, de haber presenciado el disfrute de manera conjunta con los más pequeños y con la certeza de que habíamos pasado una tarde estupenda.
