Vuelta al cole: la inclusión también se juega en el recreo, y se construye en el comedor o las actividades extraescolares
La ONCE recuerda que la participación plena del alumnado con discapacidad visual debe extenderse a todos los espacios y momentos de la vida escolar
Con el inicio del nuevo curso, más de 7.000 estudiantes con ceguera o deficiencia visual grave regresan a las aulas en toda España. La gran mayoría, cerca del 99%, lo hace en centros educativos ordinarios, donde cuentan con el apoyo de los equipos específicos de atención educativa de la ONCE para seguir su aprendizaje en igualdad de oportunidades.
La inclusión educativa no se limita a las clases. La verdadera experiencia escolar también se construye en aquellos momentos que forman parte de la rutina diaria de cualquier estudiante: el recreo, el comedor, los desplazamientos por el centro, las actividades extraescolares o las excursiones. Espacios y situaciones que desempeñan un papel decisivo en la socialización, la autonomía personal y el desarrollo integral de niños y jóvenes.

Un patio que invite a participar
El recreo es uno de los principales escenarios de convivencia dentro de un centro educativo. En él se crean amistades, se aprenden normas sociales y se desarrollan habilidades de comunicación y trabajo en equipo. Por ello, desde la ONCE se apuesta por patios accesibles que ofrezcan diferentes propuestas de juego y participación para todo el alumnado. La organización de espacios diferenciados, la incorporación de juegos inclusivos y el acompañamiento adecuado permiten que los estudiantes con discapacidad visual puedan integrarse de forma natural en las actividades compartidas con sus compañeros.
Moverse por el colegio con seguridad y autonomía
Los desplazamientos por los distintos espacios del centro también forman parte de la experiencia educativa diaria. Llegar al aula, acudir al comedor, desplazarse al gimnasio o participar en actividades en otras dependencias son oportunidades constantes para desarrollar la orientación y la movilidad. A través del trabajo de los técnicos de rehabilitación de la ONCE, el alumnado aprende estrategias que le permiten ganar independencia y confianza en entornos cada vez más complejos, favoreciendo una participación activa en la vida escolar.
El comedor, un espacio para aprender habilidades para la vida
Más allá de la alimentación, el comedor escolar constituye un entorno privilegiado para reforzar la autonomía personal. Aprender a utilizar correctamente los cubiertos, servirse agua, organizar la bandeja o mantener hábitos de higiene son destrezas que resultan esenciales para la vida diaria. Los profesionales de la ONCE trabajan tanto con el alumnado como con los equipos de comedor para favorecer la adquisición y consolidación de estas habilidades, adaptándolas a la edad y necesidades de cada estudiante.
Excursiones y actividades para descubrir el mundo
Las salidas escolares, visitas culturales y actividades complementarias permiten aprender desde la experiencia directa. Para que todo el alumnado pueda disfrutar plenamente de estas propuestas, es importante planificarlas teniendo en cuenta la diversidad y prever las adaptaciones que puedan ser necesarias. La utilización de recursos multisensoriales, la descripción verbal de entornos y elementos visuales o la preparación previa de materiales favorecen que el alumnado con discapacidad visual participe activamente y comparta las mismas vivencias que sus compañeros y compañeras. Lo mismo ocurre con las actividades extraescolares, que constituyen un espacio privilegiado para desarrollar aficiones, practicar deporte, fomentar la creatividad y ampliar las relaciones sociales fuera del horario lectivo.
Más de 400 profesionales al servicio de la inclusión
Para hacer posible esta participación plena, la ONCE cuenta con equipos específicos de atención educativa integrados por más de 400 profesionales en todas las comunidades autónomas. Maestros, psicólogos, trabajadores sociales, técnicos de rehabilitación, instructores de tiflotecnología y braille, especialistas en animación sociocultural y mediadores para alumnado con sordoceguera trabajan de forma coordinada con los centros educativos y las familias para garantizar que la inclusión llegue a todos los ámbitos de la vida escolar.
Porque una escuela verdaderamente inclusiva no es solo aquella en la que todo el alumnado comparte aula, sino aquella en la que todos y todas pueden participar, aprender y disfrutar, en igualdad de oportunidades, de cada momento que forma parte de su día a día en el colegio.
