LA RAE ABRE LA PUERTA A UNA DEFINICIÓN MÁS INCLUSIVA DE LA LECTURA GRACIAS AL IMPULSO DE UNA JOVEN GALLEGA
La forma en que entendemos el acto de leer está a punto de cambiar. La Real Academia Española (RAE) ha previsto actualizar la definición del verbo “leer” para reconocer que esta acción no se realiza únicamente a través de la vista, sino también mediante el tacto y otros medios. La modificación llega tras una iniciativa impulsada por una joven gallega con ceguera que, al comprobar que la definición vigente no reflejaba su realidad como lectora de braille, promovió una reflexión que ha terminado alcanzando a la institución lingüística.
La futura redacción incorporará una visión más amplia e inclusiva de la lectura, contemplando expresamente los distintos canales a través de los cuales una persona puede acceder a un texto escrito. Con ello, la RAE reconoce una realidad cotidiana para millones de personas con discapacidad visual que utilizan el braille como sistema de lectoescritura.
Este avance ha contado con el respaldo de la ONCE, que trasladó a la Academia la necesidad de adaptar una definición que no reflejaba adecuadamente la experiencia lectora de quienes leen mediante el tacto. La organización defendió que la comprensión de los signos escritos es la esencia de la lectura, independientemente del sentido utilizado para acceder a ellos.
La noticia cobra especial relevancia en un año de importantes reconocimientos para el braille. Este sistema, creado por Louis Braille en 1825, continúa siendo una herramienta fundamental para garantizar el acceso al conocimiento, la cultura y la información de las personas ciegas. Además, recientemente ha recibido un nuevo respaldo institucional al ser reconocido como parte del patrimonio cultural inmaterial de España.
En el ámbito educativo, el braille sigue desempeñando un papel insustituible. La ONCE desarrolla una amplia labor para que el alumnado con ceguera o discapacidad visual grave pueda adquirir una alfabetización plena y acceder al currículo escolar en igualdad de condiciones. Para ello, ofrece programas especializados de enseñanza del braille, asesoramiento a familias y centros educativos, así como recursos adaptados para el aprendizaje.
Entre estas iniciativas destaca Braitico, el método de alfabetización braille desarrollado por la ONCE para favorecer un aprendizaje estructurado desde las primeras edades. A ello se suma la adaptación de materiales educativos, incluidos libros de texto, exámenes, mapas y otros recursos imprescindibles para la actividad escolar.
La próxima actualización del Diccionario de la Lengua Española tendrá así un significado que trasciende lo lingüístico. Reconocer que el braille es también una forma de leer supone visibilizar una realidad que forma parte de la vida diaria de miles de estudiantes y reafirmar la importancia de un sistema que continúa siendo clave para la inclusión educativa y la autonomía personal.
